En un continente que tiene 4.031.729 km2 de extensión territorial, aproximadamente, una tercera parte de la superficie terrestre como es Asia, caracterizado por tener una población gigantesca y la creencia de que Asia fue la cuna de la civilización. En la división convencional de continentes, de origen europeo, Asia y Europa aparecen como dos entidades diferentes por razones culturales e históricas. En términos geográficos, forman en realidad un único continente, llamado Eurasia. Además, África está unida a Eurasia por el istmo de Suez por lo que también se puede considerar toda la extensión conjunta de Europa, Asia y África como un único supercontinente, ocasionalmente denominado Eurafrasia, o Afro-Eurasia. Asia presenta una gran diversidad climática y de vegetación: desde los secos paisajes desérticos a la exuberante selva tropical, y características geográficas que presentan muchos tipos de climas.

Asia es un gran continente en el que encontramos enormes estructuras de relieve, desde llanuras al sistema montañoso más grande de la Tierra. Este enorme sistema montañoso se debe a choque de dos grandes placas tectónicas, la Euroasiática y la India. Ésta se está deslizando por debajo de la placa Euroasiática elevándola a grandes altitudes.

Terremotos, tsunamis, maremotos pueden parecer los típicos desastres naturales que no se pueden evitar porque no están a nuestro alcance. Pero no sólo existen estos desastres, también encontramos otros que sí los podemos evitar.

ERUPCIONES VOLCÁNICAS

En cuanto a los volcanes, encontramos en Asia un punto muy activo de éstos. Aunque Indonesia es líder mundial en el número y la proporción global de las erupciones en cada uno de los últimos cuatro características eruptivas (muertes, la destrucción de la tierra, flujos de lodo, y tsunamis), Filipinas muestran cifras considerablemente mayores que cada característica se considera como un porcentaje del número total de esa misma región de las erupciones. Totalmente el 13% de las erupciones de Filipinas han resultado en muertes, y 22% en daños, con la notable Taal y volcanes Mayon tener impacto humano particularmente elevado. Flujos de lodo son frecuentemente asociados con las erupciones de Filipinas, y siguen siendo un peligro mucho después de la erupción cesa. Las fuertes lluvias en este archipiélago plagado tifones regularmente redistribuir tefra volcánica nuevas tierras bajas circundantes. Flujos de lodo secundario después de la erupción de 1991 del Pinatubo han sido especialmente devastadores. Los tsunamis han acompañado a 4% de las erupciones en las Filipinas, una proporción que no se es alto, pero uno que supera todas las demás regiones. La tectónica de las Filipinas no son simples, pero la mayoría de los volcanes están en el lado oriental del archipiélago y el resultado de la subducción de la placa oceánica de Filipinas hacia el oeste en la placa asiática.

Aunque no solo hay volcanes en Filipinas, también se pueden encontrar en Indonesia, Irán, Japón, Rusia, Taiwán y Turquía.

SEQUÍAS.

Otro de los problemas con los que tiene que mediar Asia es la sequía, las recientes condiciones extremas meteorológicas han costado la vida a cientos de personas, obligado a miles de familias a dejar sus hogares y dañado gravemente la agricultura, lo que incrementa el peligro de escasez de alimentos. Se estima actualmente que la producción total de trigo en la región general afectada por la sequía ha bajado hasta un 22% en 2009. Debido a la severidad de la sequía y a su alcance a toda la región, los suministros de irrigación de embalses, ríos, y aguas subterráneas han sido críticamente reducidos. Los principales embalses en Turquía, Irán, Iraq, y Siria están todos a niveles bajos, lo que impone restricciones en el uso. En vista de la gravedad de las pérdidas de cosechas en la región.

Esta sequía ha provocado una grave crisis humanitaria por falta de agua y alimentos. Las agencias especializadas de la ONU estiman que la sequía afectará de una u otra forma a unos 60 millones de personas, en una zona que va desde Jordania y Siria a India y en la que se encuentran países con elevada población como son Irak, Irán, Afganistán, Tayikistán y Pakistán.

INUNDACIONES

Si pensamos en el lado opuesto, las inundaciones, recordaremos por ejemplo las inundaciones de 2007 que ocurrieron en el Sur de Asia.

Las Inundaciones en el Sur de Asia de 2007 fueron una serie de inundaciones en India, el sur de Pakistán, Nepal, Bután y Bangladesh. Las agencias de noticias estimaron la taza de muertos en 2.000. Adicionalmente, aproximadamente 20 millones de personas ya habían sido desplazadas para el 3 de agosto y para el 10 de agosto, la cifra ascendió a 30 millones. UNICEF declaró que las situación fue “descrita como la peor inundación” en Asia. Y la ONU las calificó como las peores en mucho tiempo.

Ojalá pudiésemos decir que los desastres se quedan ahí, pero no. Y es que, Cuando millones de personas sufren un desorden climático o una epidemia, la catástrofe “natural” esconde las otras causas de la tragedia. En efecto, las grandes sequías que azotaron el mundo en los años 1870 no son las únicas responsables de su costo humano. Las políticas coloniales llevaron a millones de personas a la hambruna y a la muerte.

Sobre este aspecto podemos hablar del  ejemplo de Bengala, en India, en 1943, que quizás sea uno de los hechos más conocidos de la Segunda Guerra Mundial. También una de las irresponsabilidades más grandes por parte de una potencia que causó más de 1 millón de muertos. A mediados de 1943 Japón derrotaba a los aliados humillantemente y conquistaba Birmania llegando a la frontera de la India. Aquello supuso una catástrofe no sólo para el poderío militar británico, sino para la economía de su Imperio en la India.

Winston Churchill no supo ver la magnitud del desastre hasta que no se cosechó un año después. Lo cierto es que Lord Mounbatten ya le había comunicado que la región de Bengala podía sufrir una crisis debido a que dependía de la economía birmanesa y malaya, ahora en manos japonesas.

Sabiendo esto no se hizo nada, pues se pensó que autosificientemente Bengala podría abastecerse a más o menos La decisión no era equivocada, pero cualquier factor externo que aparecieses de casualidad podía echarlo por tierra. Por desgracia así fue, al llegar 1943 se extendió una inesperada sequía por la India en el momento menos adecuado.

A Bengala, región sin abastecimiento, la sequía fue un auténtico genocidio causado por la naturaleza. Sin nada que llevarse a la boca los indios bengalís comenzaron a morir como chinches. Una persona sin comer puede vivir mucho tiempo, pero también debilitarla ante enfermedades, por eso la mayoría fallecieron enfermos. Los niños y ancianos cayeron los primeros.

Los ingleses no reaccionaron con rapidez, la mayoría de sus recursos estaban destinados a la guerra contra Alemania y Japón, el ejército y después el suelo inglés eran lo primero, por lo que los bengalís morían abandonados. Por si fuera poco aquellos indios que se rebelaron contra los ingleses como protestas ante la hambruna fueron disparados por las tropas británicas. Ese fallo inglés hizo que muchos indios se pasaran al gobierno de la India Libre en las Islas Andamán y Nicobar para luchar contra los ingleses.

Puede que la hambruna de Bengala fuera el fallo económico más grave de Inglaterra durante la IIGM. Murieron 1 millón 400.000 indios bengalís ese año 1943.

Como ejemplo está muy bien, ya que deja claro lo que puede provocar una mala decisión que se nos escapa de las manos, pero debemos tener en cuenta que no solo se pierde territorio, también se pierden millones de vidas que mueren por desnutrición y malas condiciones. Son desastres naturales que la gente no tiene en cuenta ni considera como se debería.

Maremotos, tsunamis, terremotos, catástrofes nucleares…una larga lista de desastres naturales y humanos que podrían haberse evitado en la historia del continente asiático. En realidad cualquiera puede pensar, ¿seguro que un maremoto se puede evitar? Está claro que no podemos evitar los desastres naturales, pero podemos hacerlos menos dañinos si entendemos mejor, por qué suceden y qué podemos hacer para evitarlos o mitigarlos.

Tomando en cuenta que la población es en parte responsable por la ocurrencia de los desastres, tenemos que  cambiar lo que estamos haciendo mal para poder evitar o disminuir el impacto de fenómenos naturales.

Aprovechando el tema no se puede olvidar mencionar el conocido por todo el mundo: la catástrofe de la central nuclear de la ciudad japonesa  de Fukushima, por el terrible tsunami que asoló Japón el pasado 11 de marzo. Tras los primeros momentos de drama y confusión, toca evaluar lo que esta fuga radioactiva supondrá, tanto a corto como a largo plazo, en la zona y en el resto del mundo. Una evaluación que re realiza con miedo por todos los daños que puede traer…

El medio ambiente siempre es uno de los más perjudicados, el problema para el medio ambiente comienza cuando las partículas radioactivas comienzan a transmitirse a través de la atmósfera. Para intuir el nivel de alcance que puede tener, hay que tener en cuenta el tipo de elemento que ha sido liberado por los reactores, la dirección en la que sopla el viento y si la lluvia lleva partículas de radiactividad a la tierra.

Las plantas con hoja grandes, como la lechuga o las espinacas, serán las más perjudicadas por recoger más radiación. Por el contrario, alimentos que están protegidos por una hoja, como el maíz o el arroz, son relativamente seguros de consumir. Pero la cosa no acaba aquí, los efectos en el mar, tienen unas perspectivas más negativas. A unos 16 kilómetros de la costa más cercana a la planta se han detectado niveles de radiación superiores a lo normal. Además, gran parte del agua utilizada para enfriar los reactores procedía del océano, lo que puede tener graves consecuencias para las especies que habiten en él.

TERREMOTOS & TSUNAMIS.

Siempre contando con todas las pérdidas humanas que ha traído tal desastre que, a dos meses del terremoto y tsunami en el noreste de Japón, la cifra de muertos aumentó tan solo en dos días a 14. 949 y la de desaparecidos a nueve mil 880, mientras unas 117.000 personas permanecen en refugios. El desastre natural ha dejado hasta ahora una cifra global de casi 25.000 muertos y desaparecidos, sin embargo las autoridades advierten que el balance de víctimas podría ser mayor dado que no han terminado las labores de búsqueda después de varios meses.

Tras el recuerdo de las víctimas, los rescatistas reanudaron sus trabajos para reconstruir zonas en las que el mar destruyó 72.000 casas y acabó con la vida de aquellos que no tuvieron tiempo de escapar a los lugares más altos, la mayoría ancianos.

Hasta ahora, todavía quedan 25.000 toneladas de escombros que hay que limpiar tras el desastre, al tiempo que se van construyendo las viviendas temporales para alrededor de los 117.000 evacuados que siguen sin poder volver a sus casas.

Claro que siempre se ha dicho que las desgracias nunca vienen solas y es que en los últimos dos meses se han registrado unos 450 sismos como consecuencia del terremoto de 9.0 grados Richter, el cual desató una emergencia nuclear en la central nuclear de Fukushima.

Y, ¿cómo se podría haber evitado el desastre ocurrido en esta central? Utilizando medidas preventivas adecuadas para la población, los trabajadores de la propia central y sobre todo medidas de seguridad en una central que no las cumplía. La falta de tales medidas han hecho que varios trabajadores se expusieran a grandes cantidades de radiactividad teniendo que ser hospitalizados por quemaduras tras meterse en agua radiactiva con vestimenta de protección inadecuada.

Pero Asia no solo se caracteriza por sufrir terremotos y tsunamis….

MAREMOTOS.

Los maremotos son muy comunes en el litoral de las zonas sísmicamente activas, siendo más frecuentes en la zona de volcanes de importante actividad sísmica de 32.500 km de longitud que rodea el océano Pacífico. Desde 1819 han llegado a las costas de Hawai alrededor de 40 maremotos. En Japón, muy destructivo fue el de Awa, en 1703, muriendo más de 100,000 personas. El de 1923 tuvo su epicentro en la bahía de Sagami y afectó a Tokio y Yokohama provocando 150.000 víctimas. En 1995 la ciudad portuaria de Kobe se vio afectada por un seísmo que causó 5.000 víctimas. El maremoto de 1883 en las costas de Indonesia, recorrió más de 13.000 km., el ruido de las explosiones se escuchó a más de 4.500 km. de distancia y causó 36.000 muertos en las costas de Java y Sumatra.

Aunque el mayor terremoto en 40 años y una cadena de maremotos causan miles de muertos en el sur de Asia. El temblor en Sumatra, de una magnitud de 9 en la escala Richter y su epicentro se situó en el Océano Índico, unos 260 kilómetros al sudoeste de Meulaboh, en la costa oeste de Aceh. Desde la tierra, el azote devastador se traladó al mar, cuyas olas gigantes golpearon las costas de países vecinos.

El gran maremoto sorprendió a una población que no había sido advertida de este peligro por lo que miles de personas se encontraban en las inmediaciones de la costa, es bien conocido que en épocas navideñas la zona de Indonesia e islas cercanas se inundan de turistas buscando el calor de sus playas y su cálido clima.

Sin embargo el terremoto de la escala 9 provocó un movimiento de placas tectónicas que causaron el maremoto más mortífero de la historia, según la ONU se cifran los muertos por los maremotos en 150.000, si bien esta cantidad no es absoluta pues el riesgo de epidemias y enfermedades podrían ampliar esta cifra.

Así mismo la destrucción de miles de casas han obligado a más de un millón de personas a tener que abandonar sus hogares y han destruido el modo de subsistencia de millares de habitantes de la región, lo cual podría a su vez ampliar el número de fallecidos por hambre o falta de agua potable.

Aunque Asia también ha tenido que hacer frente a desastres como heladas, tornados y huracanes.

¿Y qué medidas podemos tomar nosotros para impedir todo esto? Asistir a los damnificados, precaver ante repetición del fenómeno, evacuar a zonas altas, utilizar racionalmente las reservas de agua y alimentos, utilizar sismógrafos o no construir viviendas cercanas a las torrenteras, entre otras muchas medidas que existen para evitar catástrofes.

No es seguro que vayan a solucionar el mundo las medidas que tomemos, pero lo que sí es verdad es que si no colaboramos entre todos, seguirán ocurriendo desastres que se calificarán como naturales cuando en realidad muchos de esos los han creados los propios seres humanos.

Lorena León Alcolea